Kosta no destaca únicamente por su belleza. Tiene un carácter extraordinario que enamora a quien lo conoce: es dulce, equilibrado, cariñoso y muy sociable. Convive perfectamente con personas, otros perros y diferentes animales, manteniendo una actitud amistosa, tranquila y segura tanto dentro como fuera del hogar.
Además, ha demostrado ser un excelente reproductor. A lo largo de los últimos años nos ha dado numerosas camadas con resultados extraordinarios, transmitiendo de manera consistente su espectacular pigmentación roja, sus cualidades morfológicas y su magnífico carácter. Muchos de sus hijos han heredado ese deseado rojo intenso que tan difícil resulta encontrar actualmente.
Su genética es solicitada por criadores de distintos países de Europa que buscan incorporar ejemplares de máximo nivel y mejorar la intensidad del color rojo en sus líneas. La salud es otro de sus grandes pilares: sus completos estudios genéticos por ADN confirman que está libre de más de 272 enfermedades hereditarias analizadas, aportando una garantía muy valiosa para sus descendientes y para cualquier programa de cría responsable.